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Seguridad Vial25 mar. 2026

Siniestralidad vial en Uruguay 2025: 471 fallecidos y las motos en el centro de la crisis

El informe anual de siniestralidad vial publicado por UNASEV confirma lo que muchos temían: 2025 fue el peor año en seguridad vial desde 2018. Con 471 personas fallecidas en siniestros de tránsito — un aumento del 8,5% respecto a 2024 — Uruguay se aleja cada vez más de la meta comprometida ante Naciones Unidas de reducir la mortalidad vial a la mitad para 2030.

Repasamos los datos más relevantes del informe y lo que significan para quienes circulamos por las calles y rutas del país.

Los números que importan

Durante 2025 se registraron 22.482 siniestros con lesionados, que dejaron un total de 28.342 personas lesionadas — un promedio de 78 por día. De ese total, 471 perdieron la vida.

La tasa de mortalidad subió a 13,5 fallecidos cada 100.000 habitantes, el valor más alto desde 2017 y un salto significativo respecto al 12,4 de 2024. Si bien la tasa por vehículos (1,5 cada 10.000) se mantiene relativamente estable gracias al crecimiento del parque automotor — que ya supera los 3,1 millones de unidades —, el aumento absoluto de muertes no deja lugar a la complacencia.

La meta 2030 se aleja

Uruguay se comprometió en el marco del Segundo Decenio de Acción de la ONU a reducir un 50% los fallecidos entre 2021 y 2030. Para 2025, el objetivo planificado era de aproximadamente 402 muertes. Con 471, la desviación alcanza el 17,2% sobre la meta, la mayor registrada desde que comenzó el segundo decenio.

Lejos de descender, la curva de fallecidos viene subiendo desde el mínimo de 2020 (391, en plena pandemia), y la tendencia post-pandemia muestra un estancamiento seguido de un repunte preocupante.

Motos: el epicentro del problema

El dato más contundente del informe es la participación de las motocicletas. El 50% de los fallecidos circulaba en moto (236 personas), y si miramos al total de lesionados, la cifra trepa al 65% (18.513 personas).

En jurisdicción departamental — es decir, calles y avenidas de las ciudades — las motos representan el 61% de las muertes. La combinación más letal es la colisión moto-auto (59 fallecidos), seguida de moto-camioneta (52) y moto-camión (30).

Estos números reflejan una realidad que se ve en el tránsito diario: el parque de motos crece sin parar, muchas veces como solución de movilidad económica, pero sin la infraestructura, la educación vial ni los controles adecuados para acompañar ese crecimiento.

Hombres jóvenes: el perfil de riesgo

El 80% de los fallecidos son hombres, y el grupo de 20 a 24 años es el más afectado, concentrando el 16,1% del total de muertes (76 personas). La tasa de mortalidad masculina en esa franja etaria alcanza los 50,9 cada 100.000 hombres — una cifra alarmante.

El 70,7% de los fallecidos eran conductores, lo que subraya que el problema no es ser pasajero o peatón, sino quién está al volante o al manubrio.

Fines de semana letales

El patrón temporal es claro: domingo, sábado y viernes son los días con más muertes (17,8%, 16,8% y 16,3% del total, respectivamente). El llamado "período crítico" — desde las 20 horas del viernes hasta las 8 de la mañana del lunes — concentra el 39% de todos los fallecidos del año (185 personas).

Dentro de ese período, el 53% de las víctimas circulaba en moto, y marzo, febrero y junio fueron los meses más letales.

La violencia de los impactos

Un dato que habla de la severidad de los siniestros: el 65,6% de los fallecidos muere en el lugar del hecho, y el 82,8% no sobrevive más allá de las 24 horas. En rutas nacionales, el porcentaje de muerte en escena sube al 73,7%.

Esto refleja tanto la violencia de los impactos — muchas veces a alta velocidad y sin elementos de protección adecuados — como las limitaciones en los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia, especialmente en zonas rurales.

Un problema que se urbaniza

Contrarrestando la idea de que las muertes en tránsito son principalmente un problema de rutas, en 2025 la jurisdicción departamental concentró el 56% de los fallecidos (262 personas), mientras que las rutas nacionales bajaron al 44%. Las muertes urbanas están siendo impulsadas por motos y peatones.

¿Qué se puede hacer?

El informe de UNASEV no solo presenta cifras, sino que deja en evidencia desafíos estructurales. Algunos ejes que emergen de los datos:

  • Seguridad de las motos: mayor fiscalización del uso de casco, licencias, y estado técnico de los vehículos. Infraestructura vial que contemple al motociclista.
  • Jóvenes al volante: programas de educación vial focalizados y controles de alcoholemia más intensivos en horarios y zonas de mayor riesgo.
  • Velocidad: el despiste representa el 25,9% de las muertes, un indicador directo de exceso de velocidad.
  • Infraestructura urbana: separación de flujos, mejor iluminación, y diseño vial que proteja a peatones y ciclistas.
  • Tecnología vehicular: la adopción de vehículos con sistemas de seguridad activa (frenado autónomo, control de estabilidad) puede hacer una diferencia real a mediano plazo.

Para cerrar

Con casi un vehículo por habitante y una flota que sigue creciendo, Uruguay enfrenta un desafío de seguridad vial que requiere acción decidida. Los datos de 2025 muestran que la tendencia no se va a revertir sola.

El informe completo está disponible en el sitio web de UNASEV.


Fuente: Informe Anual de Siniestralidad Vial 2025, Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV), Presidencia de la República Oriental del Uruguay.

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